Escalabilidad de la cadena de suministro de las empresas de té: desde la obtención hasta el procesamiento
Fragmentación de pequeños productores frente a modelos de fincas verticalmente integradas
El grado de crecimiento que pueden alcanzar las empresas dedicadas al té depende en gran medida de cómo obtienen sus hojas. El enfoque basado en pequeños agricultores funciona en lugares como Kenia y Sri Lanka, pero presenta un problema: estas zonas cuentan con miles de fincas minúsculas, generalmente de media hectárea a dos hectáreas cada una. Esto genera todo tipo de dificultades en el control de calidad, ya que cada lote varía enormemente. Reunir cantidades suficientes de té lleva una eternidad, y su envío se convierte en una pesadilla para quienes intentan cumplir pedidos de gran volumen. La situación es distinta en Assam (India), donde operaciones más grandes gestionan todo el proceso —desde la siembra hasta la cosecha y el procesamiento básico— bajo un mismo techo. Esta estructura garantiza una consistencia constante en la calidad, permite rastrear el origen de cada hoja y facilita una mejor planificación de las fechas de recolección. No obstante, estas plantaciones requieren una inversión inicial muy elevada, y los costos aumentan considerablemente cuando intentan expandirse más allá de la capacidad actual de sus instalaciones. Los compradores globales de té conocen bien este dilema: los grupos de pequeños agricultores les ofrecen mayor flexibilidad ante cambios en la demanda, pero conllevan riesgos en la cadena de suministro; por su parte, el té procedente de plantaciones asegura un suministro estable, aunque exige renunciar a cierta flexibilidad y realizar una inversión muy cuantiosa.
Cuellos de botella en el procesamiento posterior a la cosecha en los principales países de origen (Kenya, India, Sri Lanka)
Las limitaciones del procesamiento se vuelven aún peores al manejar cosechas grandes. Por ejemplo, muchas fábricas de té CTC (Crush-Tear-Curl) en Kenia operan muy por encima de su capacidad normal, llegando en ocasiones al 130 %, lo que provoca graves problemas de fermentación. Las hojas pierden color, disminuye su fuerza y, como consecuencia, la calidad general de la infusión se ve afectada. En la India la situación no es mucho mejor: los productores de té ortodoxo luchan contra las escaseces de mano de obra durante la temporada de monzones. Esto ralentiza etapas cruciales, como el marchitamiento y la oxidación, que son fundamentales para desarrollar buenos sabores en los tés premium. Por su parte, Sri Lanka enfrenta otro problema completamente distinto: gran parte de las máquinas de enrollado están envejeciendo, y aproximadamente el 40 % de todas las fábricas no pueden procesar más del 80 % de la materia prima recibida durante la temporada alta. Todos estos problemas obligan a las empresas de té a tomar decisiones difíciles: o bien deben invertir en equipos nuevos y costosos, lo que elevaría sus costos operativos entre un 15 % y un 25 %, o bien corren el riesgo de incurrir en pérdidas económicas debido a penalizaciones contractuales si los envíos se retrasan o no cumplen con los estándares de calidad.
Preparación de la infraestructura para la exportación de empresas productoras de té
Ampliar las exportaciones de té requiere una logística sólida, pero las deficiencias en la infraestructura portuaria y en los almacenes generan cuellos de botella persistentes que afectan negativamente la calidad. El té a granel es muy sensible a la humedad, la temperatura y el tiempo de tránsito; un almacenamiento y manejo inadecuados reducen directamente su vida útil, su aroma y su valor comercial.
Logística portuaria, almacenamiento y limitaciones de la cadena de frío para té a granel
Los principales puertos de esta región, como Mombasa y Colombo, suelen experimentar graves congestiones, llegando incluso a retrasar los envíos entre dos y tres semanas cuando la actividad comercial alcanza su punto máximo. Solo el treinta por ciento de los almacenes locales cuentan realmente con sistemas adecuados de control de humedad, lo que significa que la mayor parte del té a granel permanece almacenada absorbiendo humedad, desarrollando moho o perdiendo sus aromas característicos, según indica el Informe Global del Comercio del Té del año pasado. Asimismo, las instalaciones de cadena de frío necesarias para mantener frescos ciertos tipos de té son prácticamente inexistentes en esta zona. Incluso los delicados tés verdes japoneses de alta gama y los oolongs ligeramente oxidados no reciben la protección que requieren, lo que dificulta enormemente su comercialización en esos exigentes mercados especializados, donde los precios son considerablemente más altos. Debido a todo ello, numerosas empresas dedicadas al té deben hacer frente a mayores pérdidas de producto o invertir importantes sumas en soluciones propias de almacenamiento con control climático, lo que incrementa sus costes operativos sin aportarles economías de escala reales.
Impacto de la volatilidad del flete y la disponibilidad de contenedores en la fiabilidad de las entregas de la empresa de té
Los costos de flete a veces aumentan entre un 200 % y un 300 % en tan solo unos pocos meses, y cuando no hay suficientes contenedores disponibles en los puertos de origen, los envíos se retrasan aproximadamente de 4 a 6 semanas antes incluso de poder iniciar su trayecto. La situación durante los graves problemas de la cadena de suministro entre 2021 y 2022 afectó especialmente a los exportadores de té, con informes que indicaban que, según el Consejo Mundial del Transporte Marítimo, en 2023 dejaron de disponer de alrededor del 30 % de los contenedores necesarios. Esto provocó incumplimientos de los plazos de entrega y dañó las relaciones con los compradores, quienes comenzaron a perder confianza. Las empresas que intentan hacer frente a esta situación suelen recurrir a soluciones rápidas, como mantener existencias adicionales, lo que inmoviliza aproximadamente un 15 % a un 20 % más de capital del habitual, o buscar rutas alternativas de transporte que, en realidad, incrementan los costos logísticos en torno a un 10 % a un 12 %. Para las pequeñas empresas, que carecen de una capacidad negociadora significativa, todas estas soluciones paliativas terminan reduciendo considerablemente sus márgenes de beneficio con el paso del tiempo.
Riesgos externos que ponen a prueba la resiliencia de las exportaciones de las empresas productoras de té
Los exportadores de té se enfrentan a amenazas externas crecientes que socavan el cumplimiento constante de pedidos internacionales a gran escala. La pandemia de COVID-19 reveló con qué rapidez se propagan las interrupciones —desde el cierre de puertos y la escasez de trabajadores hasta el aumento de los costos del flete—, exponiendo la fragilidad estructural en las regiones de origen.
Perturbaciones geopolíticas y provocadas por pandemias en las cadenas de suministro
Cuando estallan conflictos, se producen crisis sanitarias o cambian las políticas de la noche a la mañana, los puertos se saturan, los aranceles aumentan y las rutas de transporte marítimo se cierran de forma repentina. Estas interrupciones afectan los plazos de entrega y desestabilizan los contratos una y otra vez. Según el Índice de Logística del Banco Mundial, los exportadores de té vieron incrementar sus tiempos medios de entrega en un 11,7 % entre 2020 y 2022. Este tipo de retraso ejerce una fuerte presión sobre los acuerdos de entrega justo a tiempo (just-in-time) de los que dependen la mayoría de los grandes compradores internacionales. La situación es peor para el té que para otros productos, ya que, a diferencia de aquellos con mercados de futuros consolidados o múltiples opciones de transporte, el té se deteriora rápidamente y solo se puede embarcar durante temporadas específicas. Cada día perdido implica mayores costos y, potencialmente, productos estropeados para las empresas productoras de té que intentan mantener sus cadenas de suministro funcionando sin interrupciones.
Variabilidad de las cosechas y consistencia de la calidad relacionadas con el clima para pedidos de gran volumen
Los patrones climáticos impredecibles están empezando a afectar tanto los volúmenes de cosecha como la consistencia del perfil de sabor que exigen los compradores al por mayor. Tomemos como ejemplo Kenia y la India, donde las lluvias torrenciales y las olas de calor intensas del año pasado redujeron las cosechas aproximadamente un 30 %, según los informes de la FAO de 2024. Mientras tanto, las prolongadas sequías en esas regiones han estado disminuyendo actualmente los niveles de polifenoles, compuestos químicos que determinan, en esencia, si un té califica como producto de categoría premium. Sin embargo, los productores inteligentes de té ya no se limitan simplemente a cruzar los dedos. Están invirtiendo en sistemas de riego más eficientes, instalando sensores para monitorear las condiciones climáticas locales y distribuyendo sus plantaciones a distintas altitudes. Estas medidas no responden necesariamente a una motivación ecológica en sí mismas, sino que constituyen pasos imprescindibles para cumplir efectivamente con los compromisos contractuales cuando la naturaleza decide lanzar una rabieta.
Obstáculos regulatorios: cómo la política comercial condiciona la viabilidad exportadora de las empresas de té
Hacer bien las políticas comerciales internacionales ya no es algo que las empresas puedan ignorar si desean que sus exportaciones funcionen. Tomemos, por ejemplo, los aranceles. Cuando los productores africanos intentan introducir sus productos en los mercados de Oriente Medio, estos impuestos solos pueden reducir sus márgenes de beneficio en torno al 20 %. Esto dificulta la competencia al vender grandes volúmenes, donde el precio es lo más determinante. Además, también existen numerosos obstáculos no arancelarios. Las demoras aduaneras ocurren con frecuencia debido a documentación incompleta o incorrecta. ¿Falta un certificado de origen? Este tipo de incidencias añade entre un 30 % y un 50 % de tiempo extra a los plazos de envío, lo que afecta gravemente a las empresas de té que procuran mantener la frescura de sus productos premium. Y no olvidemos la inestabilidad política: según datos de la Cámara de Comercio Internacional de 2023, más de la mitad de los exportadores afirman tener que modificar sus rutas de envío cada año únicamente para evitar nuevas normas comerciales. Asimismo, los errores al cumplir con la normativa también tienen un coste económico: aproximadamente uno de cada siete envíos recibe multas debido a errores aduaneros, según la auditoría realizada el año pasado por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los exportadores experimentados no se limitan a subsanar los problemas conforme van surgiendo; en su lugar, construyen sistemas sólidos. Piense, por ejemplo, en paneles de control en tiempo real que indiquen qué regulaciones son aplicables en cada lugar, documentos listos para usar que ahorren tiempo y equipos logísticos que conozcan exactamente qué procedimientos deben seguirse en cada puesto fronterizo. Estos enfoques anticipados ayudan a mantener relaciones con clientes valiosos, incluso cuando las leyes comerciales cambian rápidamente.
Tabla de Contenido
- Escalabilidad de la cadena de suministro de las empresas de té: desde la obtención hasta el procesamiento
- Preparación de la infraestructura para la exportación de empresas productoras de té
- Riesgos externos que ponen a prueba la resiliencia de las exportaciones de las empresas productoras de té
- Obstáculos regulatorios: cómo la política comercial condiciona la viabilidad exportadora de las empresas de té